Una investigación coordinada por instituciones de Alemania y Dinamarca revela que el alivio obtenido mediante la actividad física es limitado y transitorio. Los expertos piden un enfoque más personalizado según la articulación afectada.
Durante años, la recomendación de realizar ejercicio físico ha sido el pilar fundamental en las guías médicas para pacientes con artrosis. Sin embargo, un reciente y exhaustivo análisis internacional, liderado por la Universidad de Ciencias Aplicadas de Bochum y el Hospital Universitario de Copenhague, arroja resultados que obligan a replantear esta estrategia: el ejercicio físico solo proporciona un alivio leve y de corta duración para los síntomas de esta enfermedad.
Metodología del estudio
La investigación, publicada en la prestigiosa revista RMD Open, consistió en un “paraguas” de revisiones que integró datos de cinco revisiones sistemáticas previas y 28 ensayos clínicos aleatorizados. En total, se analizaron los casos de más de 12.000 pacientes con artrosis de rodilla, cadera, mano o tobillo, con registros actualizados hasta noviembre de 2025.
Resultados por articulación
El estudio destaca que los beneficios del ejercicio no son uniformes y dependen críticamente de la zona afectada:
- Rodilla: Se observó un alivio discreto y transitorio del dolor, pero con una certeza de evidencia “muy baja”. En estudios a largo plazo, el beneficio fue aún menor.
- Cadera: El efecto de la actividad física resultó ser prácticamente insignificante.
- Mano: Los beneficios registrados fueron pequeños.
- Comparativa quirúrgica: En casos de afección avanzada, intervenciones como la osteotomía o el reemplazo articular demostraron una eficacia muy superior a largo plazo frente al ejercicio.
Hacia una medicina personalizada
Los autores del informe subrayan que no existe una solución única para todos. Aunque otras alternativas como la terapia manual o los analgésicos mostraron resultados similares al ejercicio, el equipo científico advierte que la promoción universal del ejercicio como “única primera opción” debe ser cuestionada.
“Nuestros hallazgos sugieren que la evidencia sobre los beneficios del ejercicio es inconclusa y limitada”, señalaron los investigadores. No obstante, aclararon que la actividad física sigue siendo recomendable por su bajo costo y perfil de seguridad, pero siempre que se adapte a las necesidades clínicas y preferencias individuales de cada paciente.
El estudio concluye con un llamado a la comunidad médica para identificar qué subgrupos de pacientes se benefician realmente del deporte y para diseñar guías clínicas que prioricen la personalización del tratamiento sobre las recomendaciones genéricas.