10 hábitos que ayudan a reducir la inflamación

Hábitos antiinflamatorios: la clave de una experta para transformar la salud digestiva y el bienestar general

Adoptar pautas cotidianas orientadas a reducir la inflamación se ha convertido en un pilar fundamental para quienes buscan mejorar su digestión, estabilizar los niveles de energía y controlar el peso corporal. De acuerdo con Irene Domínguez, especialista en nutrición y responsable del departamento correspondiente en la Clínica Palasiet, la clave del bienestar no radica en soluciones milagrosas o rápidas, sino en la incorporación gradual de pequeños cambios sostenibles en el tiempo. La experta sostiene que gestos simples distribuidos a lo largo de la jornada logran activar mecanismos biológicos esenciales, como la saciedad temprana y la correcta asimilación de nutrientes.

Uno de los factores determinantes para el equilibrio metabólico es el respeto al reloj interno mediante la sincronización de las comidas con los ritmos circadianos. Domínguez aconseja organizar los horarios de alimentación aprovechando las horas de luz natural y evitar cenas copiosas o el consumo nocturno de alcohol y cafeína para garantizar un descanso reparador. Asimismo, la especialista sugiere implementar un ayuno intermitente flexible de entre 12 y 16 horas entre la última comida del día y el desayuno, una práctica adaptable a la rutina de cada individuo que beneficia notablemente la sensibilidad a la insulina y disminuye los procesos inflamatorios.

La preparación del sistema digestivo antes y durante las comidas juega un rol crucial para evitar la hinchazón y las molestias estomacales. Comenzar el almuerzo o la cena con caldos o sopas ligeras de verduras ayuda a estimular la circulación sanguínea y promueve una saciedad temprana que previene los excesos alimentarios. Complementariamente, masticar de manera pausada y consciente permite que las enzimas salivales inicien adecuadamente la digestión en la boca, facilitando que las hormonas de la saciedad envíen señales oportunas al cerebro y mejorando la conexión general con el propio cuerpo.

La selección de ingredientes específicos en la dieta diaria potencia notablemente las propiedades antiinflamatorias del organismo y optimiza el tránsito intestinal. Incorporar especias como la cúrcuma, siempre combinada con pimienta negra para multiplicar su absorción, junto al jengibre, el comino y la canela, añade un gran valor terapéutico a los platos cotidianos. Además, la nutricionista destaca la importancia de priorizar alimentos ricos en fibra soluble, como la avena y la manzana, frente a los excesos de fibra insoluble que pueden generar gases, y aconseja consumir frutas con enzimas naturales como la piña, el kiwi o la papaya para descomponer las proteínas eficazmente.

Finalmente, el cuidado de la microbiota y la gestión del estrés completan el enfoque integral propuesto para transformar la salud digestiva. El consumo regular de alimentos fermentados como el kéfir, el yogur natural, el chucrut o el kimchi resulta indispensable para fortalecer el microbioma intestinal, donde se localiza más del 70% del sistema inmunitario. Para potenciar estos efectos benéficos, Domínguez resalta la necesidad de mitigar el estrés mediante técnicas sencillas de respiración profunda antes de comer, logrando así desactivar el sistema nervioso simpático y preparando al organismo para una digestión eficiente y saludable.