El representante de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Michael Waltz, defendió este lunes ante el Consejo de Seguridad la intervención militar estadounidense en Venezuela que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro.
Waltz calificó la operación no como una guerra ni una ocupación, sino como una “operación policial” para hacer cumplir la ley contra Maduro, a quien describió como un “narcoterrorista ilegítimo”. Según el diplomático, la acción se basó en acuerdos legales existentes y en pruebas “abrumadoras” relacionadas con acusaciones de narcotráfico que pesan sobre el líder venezolano desde hace décadas.
El embajador estadounidense sostuvo que Maduro es responsable de ataques contra ciudadanos de Estados Unidos, de desestabilizar el hemisferio occidental y de reprimir a su propio pueblo, y comparó la operación con la captura del exlíder panameño Manuel Noriega a finales de los 80.
Waltz rechazó que Washington haya iniciado un conflicto armado con Venezuela y afirmó que no existe una ocupación del país. Según él, la intervención se dirigió exclusivamente contra un fugitivo buscado por la justicia estadounidense y no estaba destinada a derrotar al pueblo venezolano.
El funcionario también argumentó que Estados Unidos actuó para proteger la seguridad hemisférica y evitar que rivales estratégicos utilicen el territorio venezolano como base de operaciones, mencionando vínculos con grupos como Hezbolá e intereses energéticos en la región.
En la sesión del Consejo de Seguridad, la postura estadounidense fue fuertemente criticada por varios países que señalaron que la acción de Estados Unidos violó principios fundamentales del derecho internacional y la soberanía venezolana.