En un contexto donde las rutinas intensas de gimnasio ya no son la única forma de mantenerse activo, cada vez más especialistas y estudios científicos recomiendan realizar actividad física al aire libre, tanto por sus efectos sobre el cuerpo como por los beneficios adicionales que aporta el entorno natural.
Según especialistas en salud y entrenamiento físico, el ejercicio al aire libre combina movimiento con exposición a la luz solar y el aire libre, lo que puede potenciar efectos positivos para el organismo. La luz natural favorece la producción de vitamina D, un nutriente esencial para la salud ósea y la función del sistema inmunológico, además de influir positivamente en el estado de ánimo.
Entre los ejercicios recomendados que se pueden practicar fuera de espacios cerrados figuran caminatas, correr en parques o senderos, subir y bajar escaleras, rutinas de calistenia y yoga o estiramientos en el césped. Estas actividades no requieren equipamiento complejo y pueden adaptarse a diferentes niveles de condición física.
Beneficios comprobados para la salud
- Salud cardiovascular y física: Actividades como caminar, trotar o andar en bicicleta al aire libre ayudan a mejorar la resistencia del corazón y los pulmones, reducir el riesgo de enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes, y ayudan a mantener un peso saludable.
- Salud mental y emocional: La exposición a espacios naturales se asocia con una reducción del estrés y la ansiedad, además de estimular la liberación de endorfinas —las llamadas “hormonas de la felicidad”— que elevan el estado de ánimo.
- Más motivación y adherencia: Estudios señalan que ejercitarse al aire libre puede aumentar la motivación y la voluntad de continuar con una rutina de forma sostenida, en parte porque el entorno natural hace que la experiencia sea más placentera que en un gimnasio cerrado.
- Mayor gasto calórico y desafío: Terrenos irregulares como senderos o parques exigen mayor esfuerzo físico que superficies planas —lo cual puede traducirse en un mayor consumo de energía y desafíos adicionales para el cuerpo.
Cómo empezar y cuidarse
Profesionales de la salud recomiendan realizar al menos 30 minutos de actividad física moderada, tres o más veces por semana para notar mejoras en la salud general, adaptando gradualmente la intensidad y duración.
Es importante, además, protegerse del sol con protector solar y gorra, evitar las horas de mayor insolación y mantener una hidratación adecuada antes, durante y después de la actividad física.
En definitiva, hacer ejercicio al aire libre no solo fortalece el cuerpo, sino que también favorece la conexión con el entorno y ofrece beneficios adicionales para la mente. Para muchos, esta combinación se traduce en una forma más sostenible y agradable de mantenerse activo y mejorar la salud en el día a día.