Especialistas de la Cleveland Clinic explican que, aunque factores como la genética, las hormonas, la edad y el sexo influyen en la velocidad metabólica, pequeños cambios en los hábitos diarios pueden aportar mejoras perceptibles en la energía y el funcionamiento del organismo.
El metabolismo es el conjunto de procesos que transforma los alimentos en energía, y su eficiencia varía de una persona a otra. El endocrinólogo Marcio Griebeler sostiene que el margen para “acelerar” el metabolismo es limitado, pero que elecciones cotidianas como la actividad física, la alimentación equilibrada, el descanso adecuado y la gestión del estrés pueden tener un impacto positivo en la eficiencia metabólica.
Estrategias prácticas para estimular el metabolismo
1. Desarrollar masa muscular y hacer ejercicio regularmente
El tejido muscular requiere más energía incluso cuando el cuerpo está en reposo. Por eso se recomienda una combinación de ejercicio aeróbico y entrenamiento de fuerza, con al menos 150 minutos de actividad física por semana, incluyendo actividades como correr, nadar o andar en bicicleta, y ejercicios con peso corporal o bandas de resistencia. El uso de entrenamientos de intervalo de alta o baja intensidad también puede aumentar el gasto calórico y favorecer la construcción muscular.
2. Mantener una alimentación regular y equilibrada
No saltarse comidas ayuda a evitar que el metabolismo se ralentice. Las comidas y refrigerios saludables distribuidos a lo largo del día mantienen la actividad metabólica y evitan grandes variaciones de energía. Priorizar alimentos ricos en proteínas también incrementa el efecto térmico de la digestión, ya que el cuerpo gasta más energía para procesarlas que otros macronutrientes.
3. Hidratación adecuada
Beber suficiente agua es esencial para el metabolismo, ya que la deshidratación puede frenarlo. El consumo de agua fría puede requerir un gasto energético extra para ajustarla a la temperatura corporal.
4. Gestión del estrés
Niveles elevados de cortisol y alteraciones hormonales asociadas al estrés pueden dificultar la pérdida de peso y reducir la eficiencia metabólica. Técnicas como la meditación, la respiración profunda y el yoga, junto con ejercicio físico regular, pueden contribuir a estabilizar el metabolismo.
5. Sueño suficiente
Dormir entre siete y ocho horas por noche favorece el equilibrio hormonal y evita que el cuerpo active mecanismos de ahorro de energía y de estrés que ralentizan el metabolismo. Un descanso adecuado es un pilar fundamental para mantener un metabolismo activo.
Los expertos señalan que no existe una fórmula mágica ni métodos instantáneos para acelerar el metabolismo. Sin embargo, adoptar rutinas saludables y sostenibles puede ofrecer mejoras en el bienestar general y en los niveles de energía día tras día.