Especialistas señalan que la mayoría de las lesiones físicas tienen una causa común

El regreso masivo a la actividad física que se observa a principios de año suele ir acompañado de lesiones o molestias que obligan a muchas personas a abandonar el ejercicio antes de tiempo. More frecuentes de lo que se piensa, estos problemas responden a patrones fisiológicos que pueden identificarse y evitarse si se comprende bien cómo se originan.

Según Ash Grossmann, especialista en movimiento y biomecánica, la razón subyacente detrás de la mayoría de las lesiones es la sobreexposición del tejido. Esto sucede cuando un músculo, tendón, ligamento o hueso recibe una carga que excede lo que puede soportar, ya sea por un impacto repentino o por un esfuerzo acumulado con el tiempo.

El cuerpo necesita estímulos graduales para adaptarse. Si una persona permanece mucho tiempo sin actividad y luego intenta retomar a un ritmo exigente de golpe, sus tejidos no están preparados para esa carga y aumentan las probabilidades de daño físico.

Grossmann introduce el concepto de tolerancia tisular, que es la cantidad de estrés que un tejido puede soportar antes de lesionarse. Esa tolerancia no es igual en todos: quien tiene años de entrenamiento puede absorber mejor esfuerzos grandes que alguien sedentario, cuya tolerancia es menor.

Para evitar lesiones, es clave respetar la adaptación progresiva del cuerpo. El especialista compara ese proceso con la formación de callos: enfrentarse de golpe a una fricción intensa provoca heridas, pero una exposición gradual fortalece la piel y la hace resistente.

Otra recomendación de Grossmann es preparar el cuerpo para las demandas reales de la vida diaria. El entrenamiento no solo fortalece músculos específicos, sino que también eleva la tolerancia general del cuerpo frente a actividades comunes como subir escaleras, caminar o levantar objetos.

Además, mover el cuerpo en los tres planos de movimiento (adelante-atrás, lateral y rotación) ayuda a que el organismo funcione como un sistema integrado, reduciendo el riesgo de lesiones ante movimientos imprevistos o posturas imperfectas.

Para quienes corren, Grossmann propone ejercicios sencillos destinados a reforzar estabilidad y resistencia en las piernas. Entre ellos figuran movimientos para mejorar el control del tobillo, estocadas multidireccionales para la movilidad de la cadera y subidas de escalones para combinar fuerza y coordinación.

En todos los casos, la clave es progresar poco a poco y no aumentar la intensidad sin que los tejidos hayan tenido tiempo de adaptarse.