Durante el verano, el aumento de las temperaturas y las actividades al aire libre incrementan la exposición a la radiación solar, un factor que puede generar riesgos para la salud si no se toman las precauciones adecuadas. Especialistas advierten que la radiación ultravioleta (UV) alcanza sus niveles más altos en determinados momentos del día, incluso cuando el cielo está nublado.
Según indican los expertos, el período más riesgoso para exponerse al sol se extiende entre las 10 y las 16 horas, franja en la que los rayos UV impactan de manera más directa sobre la piel. En ese lapso, el daño puede producirse en menos tiempo y aumentar el riesgo de quemaduras solares, envejecimiento prematuro y enfermedades cutáneas.
Una forma práctica de identificar el momento de mayor intensidad solar es observar la sombra del propio cuerpo: cuando la sombra es más corta que la altura de la persona, la radiación UV se encuentra en su punto más elevado.
Ante la necesidad de permanecer al aire libre durante esas horas, los especialistas recomiendan buscar sombra, utilizar ropa adecuada, sombreros de ala ancha y aplicar protector solar de amplio espectro. En ese sentido, se aconseja el uso de protectores con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30, preferentemente 50, aplicados entre 15 y 30 minutos antes de la exposición y reaplicados cada dos horas, especialmente luego de nadar o transpirar.
En contraste, las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde son consideradas los momentos más seguros para la exposición solar, aunque la protección sigue siendo necesaria durante todo el día debido a la presencia constante de radiación UV.
Desde el Ministerio de Salud de la Nación remarcan que la exposición excesiva al sol puede provocar envejecimiento de la piel, cataratas y cáncer cutáneo. Por ese motivo, recomiendan evitar la exposición directa entre las 10 y las 16 horas, priorizar espacios con sombra y mantenerse hidratado.
Las advertencias son aún más estrictas en el caso de bebés y niños. Los menores de un año no deben recibir sol directo, mientras que a partir de los seis meses se aconseja el uso de protector solar con FPS 50 o superior, además de ropa protectora y controles frecuentes de la exposición.