Estrategias para enfrentar la incertidumbre y disminuir la ansiedad

En medio de un contexto global marcado por cambios constantes y situaciones inesperadas, expertos en salud mental de Mayo Clinic compartieron un conjunto de recomendaciones prácticas para ayudar a las personas a manejar la incertidumbre, un factor estrechamente ligado al aumento de los niveles de ansiedad.

La incertidumbre —presente tanto en eventos trascendentales, como diagnósticos de salud o crisis económicas, como en la vida cotidiana— genera inquietud y puede interferir en la toma de decisiones, el descanso y el bienestar emocional general. Ante este panorama, los especialistas señalaron la necesidad de desarrollar herramientas que fortalezcan la resiliencia emocional.

1. Reconocer y nombrar las emociones

Identificar lo que se siente es el primer paso para manejar el malestar. Mayo Clinic subraya que poner un nombre a las emociones —como miedo, inseguridad o ansiedad— facilita su aceptación en lugar de excluírlas, lo cual reduce su impacto negativo.

2. Reflexionar sobre experiencias superadas

Recordar situaciones difíciles del pasado y cómo se superaron ayuda a fortalecer la confianza en las propias capacidades. Esta reflexión permite reconocer fortalezas internas que pueden ser útiles en nuevos momentos inciertos.

3. Gestionar la preocupación

Los especialistas recomiendan distinguir entre lo que está bajo control personal y lo que no. Concentrarse en acciones concretas a corto plazo puede interrumpir los pensamientos repetitivos que alimentan la ansiedad.

4. Practicar atención plena

La práctica de mindfulness —centrarse en el presente sin anticipar escenarios futuros— se menciona como una herramienta eficaz para reducir la ansiedad. Técnicas como la respiración consciente y la relajación guiada, incorporadas a la rutina diaria, pueden mejorar el equilibrio emocional.

5. Replantear la incertidumbre positivamente

Finalmente, el equipo de Mayo Clinic insta a reinterpretar la incertidumbre como una oportunidad de aprendizaje y crecimiento, enfocándose en posibles aprendizajes y adaptaciones en vez de limitarse a los riesgos.

Los especialistas enfatizan que estas recomendaciones no eliminan por completo el malestar ante lo desconocido, pero sí buscan fortalecer las estrategias personales para afrontarlo con mayor calma y flexibilidad.