El Gobierno argentino, bajo la administración de Javier Milei, modificó a partir del 1° de enero de 2026 la forma en que se ajustan las bandas cambiarias del dólar oficial. En lugar del tradicional mecanismo de deslizamiento fijo del 1 % mensual, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) decidió vincular los límites de la banda a la inflación, tomando como referencia el último dato difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) con un rezago de dos meses.
Este cambio implica que el “techo” de la banda cambiaria —el valor máximo al que el dólar puede llegar sin que intervenga el BCRA— se incrementa en función del índice de precios, en lugar de subir a una tasa fija. Según el último informe de inflación mensual, que midió un aumento de precios de 2,8 % en diciembre de 2025, el techo de la banda se proyecta en torno a los $1.600 por dólar hacia fines de febrero de 2026.
El esquema de bandas cambiarias permite que el tipo de cambio fluctúe libremente dentro de un rango de piso y techo. Si el dólar supera el techo, el BCRA puede intervenir en el mercado de cambios para contener la suba; si cae por debajo del piso, puede actuar para sostener el valor.
Esta actualización del régimen refleja un intento del gobierno de hacer que el tipo de cambio se mueva de manera más sincronizada con la inflación real, en un contexto donde la economía argentina todavía enfrenta brechas importantes entre la inflación y la depreciación del peso.