La mayoría de los accidentes cerebrovasculares podrían evitarse con cambios en el estilo de vida

Los accidentes cerebrovasculares (ACV), que son una de las principales causas de muerte y discapacidad en todo el mundo, no son inevitables. De acuerdo con expertos citados por medios internacionales, hasta el 90% de estos eventos se pueden prevenir si se actúa sobre factores de riesgo que sí se pueden modificar.

Aunque muchas personas asocian los ACV con la vejez, cada vez se ven más casos en adultos jóvenes, lo que preocupa a los profesionales de la salud. A nivel global, las proyecciones indican que los incidentes podrían crecer significativamente en las próximas décadas si no se refuerzan las políticas de prevención.

Factores de riesgo que se pueden controlar

Los especialistas señalan que muchos de los elementos que incrementan el riesgo de un ACV están ligados al estilo de vida, por lo que hay margen real para prevenirlos. Entre estos factores están:

Hipertensión arterial, que por sí sola está detrás de alrededor de la mitad de todos los ACV.

Tabaquismo, que daña los vasos sanguíneos y facilita la formación de coágulos.

Consumo excesivo de alcohol y drogas, que también aumentan la probabilidad de un accidente cerebrovascular.

Fibrilación auricular, un tipo de arritmia que multiplica el riesgo de coágulos.

Hábitos saludables que reducen el riesgo

Para disminuir el peligro de un ACV, los especialistas recomiendan:

Controlar regularmente la presión arterial con mediciones médicas o en casa.

Adoptar una alimentación más saludable, limitando sal y alimentos ultraprocesados.

Realizar actividad física de forma constante, como caminar o ejercicios moderados.

Dejar de fumar y moderar el consumo de alcohol.

Detectar y tratar afecciones cardíacas que pueden elevar el riesgo de coágulos.