Más de mil millones de smartphones Android, en riesgo por software espía

Más de mil millones de teléfonos inteligentes con sistema operativo Android están expuestos a ataques de malware y software espía debido a la falta de actualizaciones de seguridad. El dato surge a partir de información difundida por Google, que advierte que una gran proporción de dispositivos activos ya no recibe soporte, lo que los convierte en objetivos vulnerables frente a amenazas digitales.

Según los datos más recientes sobre la distribución del sistema operativo, solo el 7,5 % de los dispositivos cuenta con Android 16, mientras que las versiones 15, 14 y 13 representan el 19,3 %, 17,9 % y 13,9 %, respectivamente. Esto implica que poco menos del 58 % de los teléfonos tiene acceso a parches de seguridad actualizados, mientras que más del 40 % ha quedado fuera del alcance de estas correcciones críticas.

La situación genera preocupación en el ámbito de la ciberseguridad, ya que los dispositivos sin soporte quedan expuestos a vulnerabilidades conocidas que pueden ser explotadas por atacantes. Google alertó sobre un aumento en los intentos de espionaje dirigidos específicamente a estos equipos, lo que refuerza la necesidad de actualizar o reemplazar los dispositivos afectados.

El problema se agrava por la propia estructura del ecosistema Android, donde las actualizaciones no dependen únicamente de Google, sino también de los fabricantes. Esto provoca que muchos modelos dejen de recibir soporte incluso cuando aún están en uso, quedando desprotegidos frente a nuevas amenazas.

Un ejemplo de esta situación es la serie Samsung Galaxy S21, que recientemente dejó de recibir actualizaciones de seguridad. A pesar de haber sido uno de los modelos más populares, su falta de soporte actual lo convierte en un dispositivo con mayores riesgos frente a ataques informáticos.

En este contexto, los especialistas advierten que, aunque muchas aplicaciones pueden seguir funcionando en dispositivos antiguos, la ausencia de parches de seguridad los transforma en un blanco fácil para el malware y el software espía. En términos simples: el teléfono puede parecer que funciona perfecto… hasta que deja de ser tuyo y pasa a ser del que sabe explotarlo.