Especialistas advierten que los cambios en los horarios de sueño durante el verano y las vacaciones pueden afectar la salud física y mental si no se cuidan los hábitos de descanso.
Según los expertos consultados por Infobae, modificar rutinas habituales —como acostarse y levantarse más tarde— puede provocar desacoples en el ritmo de sueño. El médico especialista en sueño Facundo Nogueira, del Hospital de Clínicas, señala que mantener un patrón regular incluso en vacaciones ayuda a evitar dificultades para conciliar y mantener el sueño al volver a la rutina cotidiana.
La endocrinóloga, psiquiatra y psicoanalista María Teresa Calabrese, de la Asociación Psicoanalítica Argentina, subraya que el descanso nocturno es un pilar clave para la salud integral, junto con la alimentación, el ejercicio y el bienestar emocional. Un buen sueño favorece la memoria, fortalece el sistema inmune y protege contra enfermedades.
Estudios de la Universidad de Buenos Aires (UBA) muestran que casi la mitad de los argentinos ya presenta dificultades para conciliar el sueño, un problema que suele intensificarse cuando las rutinas se desordenan durante las vacaciones.
¿Qué pasa con las rutinas en vacaciones?
Durante el receso de verano, muchas personas cambian sus hábitos de descanso, lo que puede generar trastornos del sueño y hacer más difícil readaptarse después. Según la Sleep Foundation, al dormir en lugares nuevos el cerebro puede activar mecanismos de vigilancia que provocan despertares más frecuentes y menor descanso profundo. Esta adaptación puede llevar hasta una semana, especialmente si hubo viajes con cruzamiento de husos horarios, lo que aumenta la fatiga, somnolencia e irritabilidad.
Recomendaciones de los especialistas
Los profesionales coinciden en varios consejos para cuidar el sueño incluso en vacaciones:
Mantener horarios regulares de acostarse y levantarse, con entre 7 y 9 horas de descanso por noche.
Hacer actividad física durante el día, evitando ejercicio intenso antes de dormir, ya que mejora la calidad del sueño.
Evitar cenas muy pesadas y el consumo de alcohol por la noche, ya que pueden dificultar el descanso profundo.
Otros factores que influyen
El calor del verano también complica dormir, ya que el cuerpo necesita bajar su temperatura para descansar. El uso de ventiladores o aire acondicionado puede ayudar, aunque el ruido también puede interrumpir el sueño.
La hidratación durante el día es importante, pero beber muchos líquidos justo antes de dormir puede provocar despertares nocturnos. Además, se recomienda evitar cafeína en la noche (como café, té o bebidas cola), ya que estimula el sistema nervioso y dificulta dormir.
Tecnología y descanso
El uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse es otra fuente de interferencia: la luz azul de las pantallas puede engañar al cerebro y mantenerlo en estado de alerta. Los especialistas sugieren apagar o dejar los dispositivos fuera del dormitorio al menos dos horas antes de dormir para favorecer un descanso más profundo.
Calabrese también destaca que, aunque es bueno relajarse en vacaciones, no conviene cambiar radicalmente las rutinas, sobre todo si hay niños que luego deben retomar actividades como la escuela.