Luego de una tensa reunión de Labor Parlamentaria en el Congreso, el oficialismo y los bloques aliados acordaron postergar la sesión en la que se trataría la interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, reprogramando la votación clave para el próximo jueves 25 de junio. A la salida del encuentro, la senadora Patricia Bullrich ofició como vocera de la postura de la Casa Rosada y afirmó que el presidente Javier Milei respalda al funcionario, considerando que “dio una explicación razonable y no mintió”, por lo que no encuentra motivos para desplazarlo de su cargo ante las acusaciones por presunto enriquecimiento ilícito.
A pesar de transmitir el firme aval presidencial, Bullrich evitó una defensa corporativa personal y mantuvo una prudente distancia respecto a sus propias declaraciones previas, en las que había calificado las contradicciones patrimoniales del jefe de Gabinete como una “omisión ética”. Al ser consultada sobre si modificó su postura tras la presentación de las declaraciones juradas del funcionario, la legisladora libertaria evitó profundizar y se limitó a responder de manera tajante ante la prensa: “Yo ya opiné”.
Por otra parte, la senadora sinceró la fragilidad numérica que enfrenta La Libertad Avanza en la Cámara Alta para contener los embates de la oposición. “Somos minoría, somos 21; no tenemos fuerza suficiente para imponer temas”, reconoció, justificando que la postergación del debate (fijando la interpelación definitiva para el 2 de julio) fue fruto de un acuerdo transversal con el kirchnerismo y los sectores dialoguistas para ordenar la agenda legislativa. En el plano de la gestión, el oficialismo intentará aprovechar este aire parlamentario para reactivar en comisiones proyectos de ley clave impulsados por el Ministerio de Desregulación, tales como las normativas sobre propiedad privada y la denominada “Ley Hojarasca”.