Escalofríos sin fiebre: cuándo preocuparse

Los escalofríos no siempre aparecen acompañados de fiebre y pueden tener múltiples causas, desde situaciones cotidianas como el frío o el estrés hasta problemas de salud que requieren atención médica. Especialistas explican que esta reacción del organismo ocurre cuando el cuerpo intenta regular su temperatura interna.

El cuerpo puede generar temblores, piel de gallina, castañeteo de dientes o sensación de frío incluso cuando el termómetro marca valores normales. Esta respuesta involuntaria permite conservar calor y puede aparecer por exposición a bajas temperaturas, ansiedad, deshidratación o cambios hormonales.

Entre las causas frecuentes también se encuentran alteraciones como el hipotiroidismo, la hipoglucemia, algunos efectos secundarios de medicamentos y determinadas infecciones que todavía no provocaron un aumento de temperatura. En personas con diabetes, los escalofríos pueden estar relacionados con una disminución de los niveles de glucosa en sangre.

Los médicos señalan que es importante prestar atención cuando los escalofríos aparecen junto con otros síntomas como dolor en el pecho, dificultad para respirar, mareos, cansancio intenso, pérdida de peso sin explicación o cambios importantes en el estado general. Estas señales pueden indicar la necesidad de una evaluación profesional.

Aunque en muchos casos el cuadro puede resolverse con medidas simples como abrigarse, hidratarse o descansar, la persistencia del síntoma requiere una consulta médica para determinar su origen. Los especialistas remarcan que los escalofríos sin fiebre pueden ser una manifestación pasajera, pero también una señal inicial de un problema que necesita tratamiento.