Las calles de Ginebra se transformaron en el escenario de violentos enfrentamientos entre manifestantes de agrupaciones antiglobalización y las fuerzas de seguridad suizas, en el marco de las protestas organizadas para repudiar el inicio de la cumbre de jefes de Estado del G7. Las revueltas, que se extendieron por los principales corredores del área urbana, abrieron un complejo escenario operativo para las autoridades locales, quienes debieron desplegar un fuerte dispositivo de contingencia para dispersar a las columnas de activistas radicales.
Los disturbios se agudizaron durante las últimas horas de la tarde cuando los sectores más duros de las columnas desbordaron los vallados de contención e iniciaron ataques directos contra fachadas de entidades bancarias, locales comerciales y sedes institucionales. Utilizando elementos contundentes y artefactos incendiarios, los manifestantes provocaron destrozos de gran consideración material en el mobiliario público y quemaron numerosos vehículos particulares estacionados en la vía pública, lo que obligó a la intervención inmediata del cuerpo de bomberos para sofocar los focos de incendio.
Los efectivos de la policía cantonal utilizaron gases lacrimógenos y camiones hidrantes de forma consecutiva para repeler las agresiones y perimetrar los accesos hacia el complejo de convenciones donde se congregan los mandatarios internacionales. Los reportes médicos preliminares confirmaron que decenas de personas resultaron heridas a raíz de los impactos y las escaramuzas, incluyendo a varios agentes de seguridad que sufrieron contusiones, mientras que las actas judiciales registraron una elevada cantidad de personas detenidas por atentar contra el orden público y la propiedad privada.
Por su parte, los organizadores de las marchas pacíficas tomaron distancia de las acciones destructivas perpetradas por los denominados bloques negros, aunque ratificaron sus severas críticas hacia las políticas macroeconómicas y energéticas debatidas por las potencias mundiales. La conducción política del país helvético mantiene bajo un estricto monitoreo de seguridad el desarrollo de las próximas jornadas de debate, coordinando refuerzos operativos constantes para garantizar la integridad de las delegaciones extranjeras y devolver la calma a los residentes de la ciudad.