La trampa digital que activa la dopamina

El uso constante del celular, las redes sociales, los videojuegos y otras plataformas digitales puede activar de manera repetida el circuito cerebral de recompensa y favorecer conductas compulsivas. El doctor Enrique De Rosa Alabaster explicó que el problema no se relaciona solamente con la falta de voluntad, sino con mecanismos neurobiológicos vinculados con la anticipación de una recompensa y con la facilidad con la que hoy se accede a estímulos digitales.

La dopamina suele ser asociada con el placer y la felicidad, pero su función está más relacionada con la motivación y la búsqueda de una recompensa prevista. Según De Rosa Alabaster, sus niveles pueden aumentar especialmente antes de obtener aquello que se espera, lo que ayuda a explicar por qué acciones como deslizar indefinidamente una pantalla, esperar una notificación o buscar un nuevo video pueden resultar tan difíciles de interrumpir.

El especialista señaló que la tecnología creó una denominada “fricción cero”, debido a que permite obtener estímulos de manera inmediata y prácticamente sin esfuerzo. Este fenómeno se relaciona con el llamado “Error de Predicción de Recompensa”, concepto desarrollado en la década de 1990 por el neurocientífico Wolfram Schultz. Después del estímulo aparece una caída compensatoria que puede impulsar la búsqueda de una nueva recompensa y mantener el comportamiento repetitivo.

La exposición constante a estos estímulos también puede generar adaptaciones en el sistema de recompensa. De acuerdo con el artículo, la sobreestimulación repetida puede reducir la sensibilidad de los receptores de dopamina y producir tolerancia. Este proceso puede contribuir a que actividades cotidianas con recompensas más simples, como leer, conversar o caminar, resulten menos atractivas frente a estímulos digitales rápidos, mientras aumentan sensaciones como ansiedad, irritabilidad e insatisfacción.

Frente a este escenario, De Rosa Alabaster plantea que la estrategia no debería depender únicamente de la fuerza de voluntad, sino también de modificar el entorno. Entre las alternativas mencionadas aparecen mantener el celular lejos durante las horas de sueño, desinstalar aplicaciones, utilizar dispositivos con menos funciones y recuperar actividades sin interrupciones, como leer en papel, hacer ejercicio o realizar tareas manuales. El objetivo es incorporar nuevamente pausas y dificultades que permitan recuperar el control sobre los hábitos digitales.