La Confederación General del Trabajo (CGT) ratificó la convocatoria a una marcha federal para este miércoles 22 de julio, marcando el inicio de una nueva fase en su esquema de protestas contra la administración central. La cúpula sindical tomó la determinación tras un encuentro de su consejo directivo, donde se analizó el impacto de las reformas económicas en los ingresos de los trabajadores y la persistente falta de canales de diálogo formal con las autoridades de la Casa Rosada.
Los principales referentes de la central obrera señalaron que la movilización concentrará sus reclamos en la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, la situación crítica del empleo en el sector privado y las modificaciones normativas que afectan los marcos regulatorios laborales. La marcha contará con el respaldo y la participación activa de las distintas vertientes del sindicalismo, así como de diversas organizaciones sociales y agrupaciones políticas de la oposición que adhieren al pliego de demandas.
Desde la conducción de la CGT argumentaron que la profundidad de los recortes y la falta de convocatoria a paritarias generales obligan a las entidades gremiales a expresar el descontento en el espacio público. Asimismo, advirtieron que esta jornada de protesta funcionará como un termómetro social para evaluar la continuidad de las medidas, sin descartar la posibilidad de propiciar un nuevo paro general hacia el próximo mes si no se abren instancias de negociación reales.
Por su parte, el Poder Ejecutivo nacional mantiene su postura firme respecto del rumbo económico adoptado, desestimando los cuestionamientos de los líderes sindicales y ratificando que no cederá en su pauta de disciplina fiscal. De este modo, las próximas jornadas estarán marcadas por una fuerte tensión política en las calles de la Capital Federal, configurando un escenario de abierta confrontación entre el movimiento obrero organizado y la gestión del presidente Milei.