Mundial 2026: Sufrir para sobrevivir

La Selección Argentina logró sellar su clasificación a los cuartos de final del Mundial 2026 tras superar un durísimo y agónico cruce ante Egipto en Atlanta. La “Scaloneta” se vio contra las cuerdas y tuvo que apelar al espíritu inquebrantable y al carácter que la llevó a lo más alto en Qatar para conseguir una remontada épica. Sin embargo, el desarrollo del partido encendió alarmas de cara al futuro del certamen, dejando en claro que el margen para esconder las falencias colectivas detrás de la mística del campeón comenzó a achicarse.

A pesar de la alegría por meterse entre los ocho mejores del planeta, el encuentro confirmó que el combinado nacional arrastra desajustes defensivos y de funcionamiento que se venían insinuando desde la fase de grupos. En esta oportunidad, Egipto encontró espacios con alarmante facilidad, manejó los tiempos en largos pasajes y expuso un retroceso defectuoso que no se limitó solo a los defensores, sino a la estructura general del equipo. Si bien en las instancias previas el talento iluminado de Lionel Messi bastó para maquillar estos problemas, la exigencia de los mata-mata demostró que el volumen de juego debe crecer de manera urgente.

El valor de la jerarquía y la mística competitiva le permitieron a Argentina sobrevivir a una tarde sumamente compleja donde las cosas no salían desde lo futbolístico. No obstante, el cuerpo técnico sabe que para defender la corona mundial con éxito ya no alcanzará únicamente con el corazón y el empuje. La Selección ya piensa en su próximo compromiso de cuartos de final con la certeza de que, mientras siga con vida, se mantendrá como una firme candidata, pero con la obligación inmediata de recuperar el juego asociado para sostener la ilusión del bicampeonato.