El Consejo Económico y Social (CES), órgano consultivo de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, presentó un detallado informe en el que analiza el impacto de la inflación sobre las variables socioeconómicas locales. Si bien el estudio reconoce que la dinámica de precios está fuertemente condicionada por la macroeconomía nacional, sostiene que la gestión local tiene margen de maniobra para implementar políticas de intervención que alivien la situación en el ámbito productivo, laboral y social.
El diagnóstico advierte que la economía de la capital tucumana muestra señales de funcionamiento, pero bajo un entorno condicionado por niveles elevados y una marcada volatilidad de precios. Esto se traduce en niveles de actividad moderados, inversiones cautelosas y un consumo familiar restringido. Ante este panorama, el foro presidido por Matías Avenali aclaró que el rol del municipio no radica en modificar las variables macroeconómicas de fondo, sino en desplegar acciones locales en tres líneas estratégicas esenciales:
- Calidad del empleo: Impulsar medidas que tiendan a mejorar las condiciones de inserción laboral en el Gran Tucumán, protegiendo los puestos de trabajo vigentes y capacitando los perfiles locales.
- Sostener la actividad económica: Generar incentivos y un entorno previsible para atenuar la cautela de los inversores, permitiendo que los comercios y las pequeñas industrias mantengan sus persianas abiertas.
- Fortalecer la política social: Diseñar programas de asistencia directa con el foco puesto en resguardar los ingresos reales de los sectores más vulnerables de la población frente a la suba de la canasta alimentaria.
El documento surge como una propuesta de la comisión de Desarrollo Económico y Productivo y busca dotar al Ejecutivo municipal de herramientas técnicas concretas. A través de este abordaje articulado, el Consejo apunta a que la capital provincial pueda morigerar el impacto de la inercia inflacionaria en el bolsillo de los vecinos y sostener en movimiento el andamiaje comercial tucumano.