Las tasas de cobertura de la vacunación infantil en América Latina registraron un incremento por primera vez en varios años, marcando un punto de giro favorable en la salud pública de la región. De acuerdo con los datos presentados en el último informe conjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef, los programas nacionales de inmunización comenzaron a recuperar el terreno perdido tras el fuerte retroceso que sufrieron las coberturas durante la última década, una tendencia que se había profundizado de manera crítica a partir de la pandemia de coronavirus.
El reporte estadístico destaca un repunte global en la aplicación de vacunas fundamentales como la triple bacteriana (DTP) y la dosis contra el sarampión, coberturas que resultan indispensables para evitar el resurgimiento de enfermedades que ya se consideraban controladas o erradicadas en el continente. Esta mejoría en los índices sanitarios es el resultado directo de la intensificación de las campañas de vacunación y de las estrategias de búsqueda activa de niños que habían quedado fuera de los esquemas tradicionales.
A pesar de los resultados alentadores de esta última medición, las autoridades de los organismos sanitarios internacionales advirtieron que todavía existe una brecha preocupante respecto de las metas ideales de cobertura, las cuales deben situarse en torno al 95% para garantizar la inmunidad colectiva. Los especialistas remarcaron que miles de niños en zonas rurales de difícil acceso, comunidades indígenas y barrios periféricos de las grandes urbes de la región aún no han recibido sus dosis básicas, lo que los expone a riesgos de salud evitables.
Para consolidar esta tendencia de recuperación de cara a los próximos años, los expertos instaron a los gobiernos latinoamericanos a garantizar un financiamiento sostenido para la adquisición de insumos médicos y a fortalecer la infraestructura de los centros de atención primaria. De esta manera, el sistema sanitario regional busca blindar la salud de las infancias frente a posibles brotes epidemiológicos, asegurando que el acceso a las vacunas se consolide como un derecho equitativo para cada niño del continente.