Un ataque con proyectiles de mortero en el sur de Líbano deja un casco azul fallecido y dos heridos

Un miembro serbio de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL) falleció este jueves y otros dos militares de nacionalidad española resultaron heridos de levedad tras el impacto de varios proyectiles de mortero en su posición. El incidente bélico ocurrió a última hora de la noche del miércoles en las inmediaciones de la localidad de Marjayún, situada en el sector este y sureste del territorio libanés, una zona que registra una fuerte escalada de tensiones armadas.

El soldado de origen serbio había sufrido heridas de extrema gravedad durante el bombardeo en la base internacional, por lo que fue trasladado de urgencia a un centro hospitalario de la capital, Beirut, donde finalmente se constató su deceso a primeras horas del día. Por su parte, los dos efectivos españoles sufrieron diversas contusiones leves que no ponen en riesgo sus vidas, y recibieron atención médica inmediata en las propias instalaciones sanitarias que posee la misión de paz en el área afectada.

Ante la gravedad de los acontecimientos, la FINUL emitió un comunicado oficial informando que ya se ha abierto una investigación formal para determinar las circunstancias exactas que provocaron este trágico desenlace. Aunque la organización internacional evitó detallar o atribuir directamente el origen geográfico de los proyectiles de mortero, advirtió con profunda preocupación que sus sistemas han detectado un incremento sumamente drástico en el lanzamiento de trayectorias e impactos en toda la región sur de Líbano.

El Ministerio de Defensa de España reaccionó rápidamente a través de sus canales oficiales para manifestar su total apoyo al contingente de unos 650 militares españoles desplegados en la zona, al tiempo que transmitió su más sincera solidaridad hacia las fuerzas armadas de Serbia. Horas antes del fatal bombardeo nocturno, la base española ya había experimentado una situación de alerta cuando una fuerte explosión en las cercanías provocó una onda expansiva que afectó varias estructuras del campamento, aunque en esa ocasión no se reportaron heridos.

Finalmente, la misión de paz de Naciones Unidas reiteró de manera contundente su llamamiento al cese inmediato de las hostilidades y exhortó a las partes beligerantes a respetar el Derecho Internacional y la Resolución 1701. La organización recordó que los ataques deliberados contra el personal internacional de pacificación constituyen graves violaciones humanitarias, e instó a las autoridades locales competentes a juzgar de manera estricta a los responsables para garantizar la debida rendición de cuentas.