Las tareas de rescate continúan en Venezuela tras los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron la zona costera del país y dejaron un saldo trágico de víctimas y daños materiales. Según el último informe oficial difundido este domingo, las autoridades elevaron a 1.450 la cifra de fallecidos, mientras que los heridos superan los 3.000 y al menos 3.142 familias resultaron afectadas.
El epicentro de la emergencia se concentra en el estado La Guaira, donde el gobierno declaró zona de desastre y mantiene control militar para facilitar las operaciones. Equipos de rescate nacionales e internacionales trabajan de manera coordinada para localizar sobrevivientes entre los escombros, en una carrera contrarreloj marcada por la inestabilidad de las estructuras colapsadas.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que las labores de asistencia alcanzan a más de 73.000 familias, con distribución de alimentos y atención en refugios habilitados en distintas regiones. También insistió en la necesidad de restringir el acceso a las zonas más afectadas para no entorpecer el trabajo de los equipos de emergencia.
En paralelo, continúan los operativos de búsqueda de personas desaparecidas, con reportes de hallazgos de sobrevivientes bajo los escombros incluso varios días después del desastre. La presencia de brigadas internacionales y el uso de perros rastreadores mantienen activa la esperanza de encontrar más personas con vida en áreas críticas del país.
Mientras tanto, la situación humanitaria sigue siendo compleja en las zonas afectadas, donde miles de familias permanecen desplazadas o alojadas en campamentos temporales. Las autoridades aseguran que el operativo de asistencia continuará en las próximas semanas, mientras avanzan las tareas de reconstrucción y evaluación de daños.