Boca avanzó ante O’Higgins pero dejó serias dudas en su funcionamiento futbolístico

Boca Juniors consiguió la clasificación a la siguiente fase tras dejar en el camino a O’Higgins de Chile en un duelo sumamente disputado, aunque el rendimiento colectivo desplegado en el campo de juego dejó un saldo amargo en el análisis del cuerpo técnico y la parcialidad xeneize. A pesar de lograr el objetivo de avanzar de ronda, el equipo conducido por Miguel Ángel Russo expuso severas dificultades para adueñarse de la pelota, generar circuitos de pase fluidos y marcar el ritmo del partido frente a un rival que por momentos dominó las acciones.

Durante el desarrollo del encuentro, la falta de claridad en el mediocampo obligó al conjunto de La Ribera a recurrir a pelotazos largos y a depender de chispazos individuales para llevar peligro al área rival. La solidez defensiva encabezada por el arquero Sergio Romero y la contundencia en los momentos clave terminaron inclinando la balanza a favor del equipo argentino, pero el nivel general volvió a encender las alarmas sobre la ausencia de una idea de juego clara y sostenida.

En la conferencia de prensa posterior al partido, las declaraciones del entorno xeneize reflejaron la autocrítica por el pobre desempeño futbolístico mostrado en la cancha. Si bien se valoró el resultado positivo y el esfuerzo físico realizado por los futbolistas para sostener la ventaja, el cuerpo técnico reconoció la urgencia de corregir desacoples tácticos y mejorar el volumen de juego antes de afrontar compromisos de mayor jerarquía internacional.

Con este triunfo arropado por las dudas, Boca cerró una llave compleja pero dejó al descubierto su principal deuda en lo que va de la temporada. De cara a los próximos cruces eliminatorios, el plantel azul y oro necesitará encontrar regularidad colectiva, mayor creatividad en la zona de gestación y precisión en la toma de decisiones si aspira a pelear el título hasta las últimas instancias.