Un dron marítimo con carga explosiva detonó este viernes por la mañana en el puerto de Constanza, el principal embarcadero de Rumanía en el mar Negro. El incidente, que tuvo lugar alrededor de las 10:30 hora local, se produjo en las inmediaciones de una terminal petrolera y de la sede de la Agencia Rumana para Salvar Vidas Humanas en el Mar. Afortunadamente, la activación temprana de los protocolos de seguridad impidió que se registraran víctimas fatales o heridos durante la violenta explosión del dispositivo.
El Ministerio de Defensa de Rumanía confirmó que el artefacto, de aproximadamente siete metros de longitud y equipado con un temporizador, se autodetonó mientras las fuerzas de seguridad se encontraban en pleno proceso de evaluación y aseguramiento del perímetro. El organismo aclaró de inmediato que el vehículo no tripulado no formaba parte del equipamiento del ejército local ni había participado en las recientes maniobras de la fuerza naval en la región. Las autoridades portuarias lograron desalojar y aislar la zona afectada con suficiente antelación gracias a una alerta que se había activado durante la madrugada.
Ante el temor de que la corriente arrastre nuevos dispositivos a la costa, las autoridades rumanas emitieron mensajes de emergencia instando a la población a evacuar diversos sectores costeros de Constanza y Tulcea. Alrededor de 80 efectivos de la Inspección de Situaciones de Emergencia, junto con embarcaciones de la guardia costera y dos helicópteros militares, fueron desplegados en un operativo de rastrillaje para localizar posibles amenazas adicionales en las aguas adyacentes. El jefe del Departamento para Situaciones de Emergencia, Raed Arafat, llevó tranquilidad a los ciudadanos al aclarar que se trata de medidas estrictamente preventivas dentro de un entorno de seguridad delicado.
Este suceso se produce exactamente una semana después de que un dron aéreo de origen ruso se estrellara contra un bloque de apartamentos en la ciudad de Galați, cerca de la frontera ucraniana, dejando un saldo de dos civiles heridos. La repetición de este tipo de eventos bélicos dentro del territorio rumano encendió las alarmas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), cuya cúpula en Bruselas comunicó que se encuentra siguiendo de cerca el desarrollo de la situación en coordinación estrecha con Bucarest. La seguidilla de incursiones aéreas y marítimas acentúa la creciente preocupación internacional ante el riesgo latente de que el conflicto en Ucrania continúe traspasando las fronteras aliadas.
Por su parte, los informes de la prensa local y los canales de comunicación regionales señalaron que las fuerzas militares de Ucrania habían notificado previamente a Rumanía sobre el desvío del artefacto. Según trascendió, el dron formaba parte de una flotilla lanzada por Kiev contra objetivos navales rusos en el mar Negro, pero se desvió de su rumbo original debido a las interferencias provocadas por los sistemas de guerra electrónica del ejército de Moscú. Tras el estallido, el presidente de Rumanía, Nicusor Dan, ponderó la rápida y coordinada respuesta de los servicios de inteligencia y las fuerzas del orden para neutralizar el impacto sobre la infraestructura portuaria del país.